Presentación del libro “Ciudades Inclusivas”. Salón Auditorio de la SCA, en la CABA

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EDITORAS
Olga Wainstein-Krasuk
Graciela Brandariz

COMPILADORAS
Olga Wainstein-Krasuk
Graciela Brandariz
Raquel Perahia
Alicia Gerscovich

Encara las problemáticas urbanas actuales significa abordar un conjunto de situaciones complejas asociadas a intereses en disputa y a una evolución sociocultural en un particular contexto histórico de fuertes cambios en sus paradigmas.

Los conflictos a abordar se manifiestan primariamente en nuestras ciudades en un sostenido proceso de urbanización, con un crecimiento urbano acelerado, descontrolado, en un fuerte compromiso del medio ambiente, y en la dificultad de implementar políticas públicas que orienten el desarrollo local con igualdad de oportunidades.

En la actualidad, la inmensa mayoría de os habitantes de América Latina y de Europa vive ya en un medio urbano. Pronto esta realidad será un hecho también en África y Asia. Pero lo urbano es también un lugar de vida y de relaciones sociales donde se gestan identidades, significados, donde se desarrollan nuevas prácticas sociales, tensiones y conflictos entre grupos de intereses diversos. Se trata de un hecho cuantitativo y cualitativo de primordial importancia, no sólo en términos económicos y políticos sino también sociales, culturales, educativos, sanitarios, ecológicos y comunicacionales.

América Latina, que experimenta un gran crecimiento demográfico y concentración poblacional en las ciudades, muestra un importante porcentaje de su población en situación de pobreza. De acuerdo a los ritmos actuales de crecimiento, las grandes ciudades se estiman en 6 en el 2015(México, San Pablo, Río de Janeiro, Buenos Aires, Bogotá y Lima)*. En 1950 se registraron 167 millones de habitantes y en 2007 la población de la región se incrementó a 572 millones. En 2009 las personas en situación de pobreza alcanzaban los 189 millones (34,1% de la población), en tanto que la indigencia alcanzaban los 76 millones (13,7% de la población)**.

Las ciudades son escenario de diversidad social, en especial en lo referente a tradiciones, creencias, conocimientos, capacidades técnicas, actividades profesionales y aspiraciones de sus habitantes. Lo urbano se caracteriza por la complejidad, amplitud, multidimensionaldad e interdependencia de sus conflictos y necesidades por resolver.

*Fuente CEPAL y ONU-Hábitat 2008
**Ibídem

COMPARTIENDO ALGUNAS CONSIDERACIONES DEL PRÓLOGO Y LA APERTURA

La ciudad es un complejísimo organismo producido por una sociedad que, simultáneamente la crea y la utiliza; representa los rasgos de esa sociedad, sus valores, sus creencias, sus modos de vida, y, al mismo tiempo, incide, con su forma, su funcionamiento y su historia, en la formación de esas creencias y valores, en el desarrollo de esos modos de vida.

Durante siglos, la reflexión sobre la ciudad estuvo vinculada principalmente a los modos de organización de la vida en ella, pero en las últimas décadas surgieron otras voces, que comenzaron a  defender los valores de la diversidad, de los fragmentos que no responden a ordenamientos generales, de la vitalidad desordenada que adquiere la vida urbana cuando opera en absoluta libertad. Sin embargo, resulta peligroso también, el suponer la fragmentación y las acciones individuales, movidas cada una por su propio interés, como mecanismos válidos para la construcción urbana.

Hablar de ciudades inclusivas implica hacerlo sobre derecho a la ciudad, sustentabilidad del territorio, espacio público, educación, salud, seguridad, acceso a la tierra y los servicios, entre otros.

El libro busca hilvanar conceptos con una mirada integradora en medio de un proceso de reflexión colectiva que transparenta formas de acción hacia la gestión del objetivo propuesto. Documenta estrategias provenientes de actores diversos tendientes a incluir en la agenda local la problemática de las distintas formas de marginalidad, pobreza, segregación, falta de oportunidades, asistencialismo, problemas de género, inseguridad, entre otros. Frente a realidades diversas, se propone difundir miradas locales que respeten esas singularidades que se desenvuelven en contextos geográficos, políticos, económicos y culturales diversos.

¿Cómo conseguir crear, mantener o renovar esta articulación entre los actores en un período de incremento intensivo y acelerado de la diversidad urbana? ¿Cómo concebir e implementar estrategias de inclusión cívica que construyan mecanismos efectivos de ciudadanía compartida por encima de las diferencias individuales? ¿Cómo se pueden reducir, o incluso eliminar, las carencias sociales y espaciales, así como la fragmentación social y espacial que ocasionan?

Si bien no existe una única respuesta a estas cuestiones, la difusión de experiencias exitosas (“buenas prácticas”) en la superación de la exclusión, utilizando los instrumentos de la gobernanza urbana y la gestión participativa de los espacios urbanos, como las que aquí se exponen, constituyen un valioso aporte para mejorar las prácticas locales.

Las “buenas prácticas” son iniciativas y acciones de carácter local con resultados concretos y positivos, probadas en experiencias de intervención en torno a determinado tema y forman parte de procesos que permiten sistematizar el conocimiento para mejorar la gestión municipal, sumando recursos, talentos, visiones, etc., de distintos ámbitos y sectores. Constituyen una expresión de la capacidad municipal de enfrentar y liderar procesos de cambio y modernización.

Estas experiencias se evidencian particularmente en temas de vivienda, espacios públicos, servicios de infraestructura y transporte, resueltos con diferentes técnicas y modalidades conforme a los requerimientos locales. En estas tareas se asocia la sociedad civil activa, que se organiza y compromete para ampliar el derecho a la ciudad y reducir las desigualdades.

El estudio de los nuevos paradigmas y sus propuestas, en especial en las formas de gestión incorporadas al urbanismo, nos ha permitido abordar el valioso conocimiento en las ciudades de Latinoamérica y analizar la experticia de las nuevas formas de políticas urbano territoriales orientadas a la gobernabilidad, inclusión social, equidad y sostenibilidad, basadas en sus propias experiencias prácticas.

Su contribución permite mejorar las condiciones de vida de las personas a partir de mejorar la política pública basándose en lo que funciona; aumentar el grado de conciencia de gobernantes y de la comunidad sobre soluciones potenciales a problemas sociales, económicos y medio ambientales comunes; compartir y transferir conocimientos, destrezas y experiencias por medio de redes de comunicación y aprendizaje.

Extraído del Prólogo CEHyV-FADU-UBA y Apertura Enrique García Espil –SCA.