Prólogo en “Ciudades Inclusivas. Estrategias de Intervención hacia Ciudades Inclusivas. Buenas Prácticas”

2014. Olga Wainstein-Krasuk*, Raquel Perahia**, Alicia Gerscovich***
Capítulo de libro: Ciudades Inclusivas. Estrategias de Intervención hacia Ciudades Inclusivas. Buenas Prácticas. Pág. 13 a 17. Editoras: Olga Wainstein-Krasuk y Graciela Brandariz. Editorial Concentra. Impreso en la Argentina / Enero 2014. ISBN 978-987-29737-3-5

* Directora, Centro de Estudios del Hábitat y la Vivienda CEHyV-FADU-UBA, Argentina.
** Investigadora Principal, Centro de Estudios del Hábitat y la Vivienda CEHyV-FADU-UBA, Argentina.
*** Investigadora Principal, Centro de Estudios del Hábitat y la Vivienda CEHyV-FADU-UBA, Argentina.

Encarar las problemáticas urbanas actuales significa abordar un conjunto de situaciones complejas asociadas a intereses en disputa y a una evolución sociocultural en un particular
contexto histórico de fuertes cambios en sus paradigmas. Los conflictos a abordar se manifiestan primariamente en nuestras ciudades en un sostenido proceso de urbanización, con un crecimiento urbano acelerado, descontrolado, en un fuerte compromiso del medio ambiente, y en la dificultad de implementar políticas públicas que orienten el desarrollo local con igualdad de oportunidades.

En la actualidad, la inmensa mayoría de los habitantes de América Latina y de Europa vive ya en un medio urbano. Pronto esta realidad será un hecho también en África y Asia. Pero lo urbano es también un lugar de vida y de relaciones sociales donde se gestan identidades, significados, donde se desarrollan nuevas prácticas sociales, tensiones y conflictos entre grupos de intereses diversos.

Se trata de un hecho cuantitativo y cualitativo de primordial importancia, no sólo en términos económicos y políticos sino también sociales, culturales, educativos, sanitarios, ecológicos y comunicacionales. América Latina, que experimenta un gran crecimiento demográfico y concentración poblacional en las ciudades, muestra un importante porcentaje de su población en situación de pobreza.
De acuerdo a los ritmos actuales de crecimiento, las grandes ciudades se estiman en 6 en el 2015 (México, San Pablo, Río de Janeiro, Buenos Aires, Bogotá y Lima). 1
En 1950 se registraron 167 millones de habitantes y en 2007 la población de la región se incrementó a 572 millones. En 2009 las personas en situación de pobreza alcanzaban los 189 millones (34,1% de la población), en tanto que la indigencia alcanzaba los 76 millones (13,7% de la población). 2


Las ciudades son escenario de diversidad social, en especial en lo referente a tradiciones, creencias, conocimientos, capacidades técnicas, actividades profesionales y aspiraciones de sus habitantes. Lo urbano se caracteriza por la complejidad, amplitud, multidimensionalidad e interdependencia de sus conflictos y necesidades por resolver.

Es sobre la base de la heterogeneidad que las ciudades nacen, crecen y a menudo prosperan como centros de intercambio, innovación y desarrollo. Las nuevas sociedades urbanas, con comportamientos y formas de subsistencia diferentes, modifican los patrones de las conductas tradicionales, tienen nuevos modos de vivir y relacionarse con el medio urbano; las nuevas tecnologías inciden fuerte-mente en la forma en que las personas viven, se relacionan y comunican.

La pauperización de los estratos inferiores de la sociedad, la degradación del medio ambiente, la informalización del mercado de trabajo, la segregación, tanto en la ocupación del espacio como en la dotación de servicios urbanos y en el desigual acceso al progreso tecnológico, resultan temas recurrentes de abordaje de quienes están vinculados a la producción y gestión del espacio urbano.

Las formas de exclusión urbana, que presenta variadas dimensiones –social, económica, política, cultural, relacional, espacial, ambiental, ética–, manifiestan diferentes características; sin embargo, muestran un origen común: pobreza, precariedad laboral, déficit educativos, de accesibilidad a salud, vivienda y hábitat, falta de infraestructura básica y en red, discapacidad, dependencia, discriminación por razones de sexo, de religión, debilitamiento de las relaciones comunitarias, ruptura de vínculos afectivos, fracturas de ciudadanía de base etno-cultural, otros.

Hábitat II (2000) define la “CIUDAD INCLUSIVA” como “el lugar donde cualquier persona, independiente de su condición económica, sexo, edad, raza o religión, puede participar productiva y positivamente en las oportunidades que le ofrece la ciudad”.
La exclusión en las ciudades afecta dos derechos básicos: el ejercicio social del “derecho a la ciudad” (la exclusión de bienes y servicios urbanos básicos como vivienda, agua, cloaca, transporte) y el “derecho a ser ciudadano” (la exclusión de la representación política y la toma de decisiones).
Por ende, la inclusión no puede reducirse a la integración de asentamientos irregulares y de activida-des del mercado informal al formal ni ser utilizada sólo desde la óptica del marketing y la competencia, dejando de lado instrumentos necesarios como gobernanza y planificación estratégica (ver Sección 1: Derecho a la Ciudad).

“…El desarrollo desigual de las formas sociales y territoriales implica que en cada sociedad se genera como estructura social o territorial una combinación de formas desigualmente desarrolladas; se combinan fragmentos sociales y territoriales desiguales.
Algunos especialistas han sacado equivocadamente la conclusión de que esta fragmentación es dual, es decir, coexistencia de sociedades distintas, dando lugar por ejemplo a dos o más ciudades, en lugar de la lectura correcta de que estos fragmentos son el producto de la misma sociedad, partes entrelazadas de un mismo rompecabezas socio-territorial marcado por la desigualdad…” 3

Las nuevas tendencias del urbanismo se proponen el acceso de la población a bienes y servicios, superando la pobreza urbana y la segregación interna. Buscan incorporar a la comunidad urbana al derecho al crecimiento y desarrollo personal y colectivo en un contexto de sustentabilidad del Territorio. Es un urbanismo participativo; la concepción y ejecución de las propuestas resultan de la intervención de distintos actores con ideas diferentes; se revaloriza el accionar de los gobiernos locales por su cercanía a las personas.
El uso de las nuevas tecnologías y los nuevos conocimientos (TIC’s – Tecnologías de la información y el conocimiento) fortalece las capacidades institucionales, para lograr el desarrollo de mejores respuestas ante las nuevas condiciones de adecuación y de gobernabilidad del espacio urbano.

Este desafío no tiene una única respuesta; cada ciudad busca soluciones diferentes y su ejemplo se difunde en las denominadas Buenas Prácticas, que se constituyen en los nuevos modelos a replicar. Esas experiencias, en términos generales, comparten el criterio de gobernanza urbana entendida como la acción compartida entre actores presentes en el territorio para dar satisfacción a sus necesidades. Este enfoque involucra a la sociedad civil (ONGs, empresas, Universidades, ciudadanos) en la toma de decisiones y en su implementación, lo que requiere cambios en las actuaciones y marcos administrativos pues supone ir más allá de la simple coordinación de políticas, abarcando el trabajo conjunto entre distintos sectores (ver Sección 2: Gobernanza y Democracia en Ciudades).

Si gobernanza implica participación y asociación público- privada, reconocimiento de las distintas capacidades, posibilidades y aspiraciones, “gobernanza urbana” significa asumir la ciudad como sujeto social y político en su totalidad. Por ello, consideramos al espacio de participación ciudadana como una conquista hacia el objetivo de muy largo alcance de la CIUDAD INCLUSIVA Y SUSTENTABLE, entendida como un proceso de mediación entre intereses y necesidades sociales, económicas y ambientales.

Su ejercicio consiste en adoptar modalidades de acción y toma de decisiones colaborativas, más interactivas. Su ambición es favorecer, dentro del marco de un proceso que integra al conjunto de los actores, la ordenación y el desarrollo urbano sostenible, en ciudades donde el acceso a los servicios esenciales, a la movilidad y al empleo contribuyan a la superación de las desigualdades.

Su aplicación se refiere tanto a la integración horizontal entre los sectores responsables de políticas (distintos departamentos) como a la integración intergubernamental vertical (entre diferentes niveles de gobierno), así como a la integración por encima de los límites administrativos (en su doble vertiente: administración municipal – administración; regional / nacional, y administración – sociedad civil).

La participación de la ciudadanía en la generación de las políticas de inclusión, así como en su implementación y control, es una precondición para mejorar a corto plazo y de manera tangible la calidad de vida de las personas en situación o riesgo de exclusión, así como para la afirmación de sus derechos (ver Sección 3: Urbanismo y Sociedad).

¿Cómo conseguir crear, mantener o renovar esta articulación entre los actores en un período de incremento intensivo y acelerado de la diversidad urbana? ¿Cómo concebir e implementar estrategias de inclusión cívica que construyan mecanismos efectivos de ciudadanía compartida por encima de las diferencias individuales? ¿Cómo se pueden reducir, o incluso eliminar por completo, las carencias sociales y espaciales, así como la fragmentación social y espacial que ocasionan?

Si bien no existe una única respuesta a estas cuestiones, la difusión de experiencias exitosas (“buenas prácticas”) en la superación de la exclusión, utilizando los instrumentos de la gobernanza urbana y la gestión participativa de los espacios urbanos, como las que aquí se exponen, constituyen un valioso aporte para mejorar las prácticas locales.

Las buenas prácticas son iniciativas y acciones de carácter local con resultados concretos y positivos probadas en experiencias de intervención en torno a determinado tema y forman parte de procesos que permiten sistematizar el conocimiento para mejorar la gestión municipal, sumando recursos, talentos, visiones, etc., de distintos ámbitos y sectores. Constituyen una expresión de la capacidad municipal de enfrentar y liderar procesos de cambio y modernización (ver Sección 4: Estrategias de intervención hacia Ciudades Inclusivas)

Estas experiencias se evidencian particularmente en temas de vivienda, espacios públicos, servicios de infraestructura y transporte, resuelto con diferentes técnicas y modalidades conforme a los requerimientos locales. En estas tareas se asocia la sociedad civil activa, que se organiza y compromete para ampliar el derecho a la ciudad y reducir las desigualdades.

El estudio de los nuevos paradigmas y sus propuestas, en especial en las formas de gestión incorpo-radas al urbanismo, nos ha permitido abordar el valioso conocimiento en las ciudades de Latinoamé -rica y analizar la experticia de las nuevas formas de políticas urbano territoriales orientadas a la gobernabilidad, inclusión social, equidad y sostenibilidad, basadas en sus propias experiencias prácticas.

Su contribución permite mejorar las condiciones de vida de las personas a partir de mejorar la política pública basándose en lo que funciona; aumentar el grado de conciencia de gobernantes y de la comunidad sobre soluciones potenciales a problemas sociales, económicos y medio ambientales comunes; compartir y transferir conocimientos, destrezas y experiencias por medio de redes de comunicación y aprendizaje (ver Sección 5: Desarrollo sustentable).

Por ello y en la intención de estimular su adecuación a las necesidades locales, se difunden aquellas iniciativas particulares, con resultados concretos y positivos. Las acciones, propias de cada ciudad, constituyen una expresión de la capacidad municipal de enfrentar y liderar procesos de cambio y modernización cuya difusión estimula el conocimiento para mejorar la gestión municipal, sumando recursos, talentos, visiones, otros de distintos ámbitos y sectores.

“…Latinoamérica avanza en la construcción de sus propios paradigmas en función de los intereses y necesidades de la mayoría de la población, para construir nuestra propia cultura científica y política, valorizando la investigación socioterritorial regional, su difusión amplia y su uso crítico, así como el incremento significativo del trabajo común y el intercambio de resultados…” 4 (ver Sección 6: Integración regional).

No alcanza con continuar describiendo e historiando los procesos socioterritoriales. Como investigadores comprometidos con la sociedad, debemos aportar a la construcción de nuestros países desde una mirada inclusiva, como base para incidir en las contradicciones regionales y urbanas con las que nos interpela la realidad.

El libro que presentamos refleja la diversidad de puntos de vista, culturas, experiencias, sobre la temática de las Ciudades Inclusivas desarrollado en el Foro Internacional 2012 . Estrategias de Intervención Hacia Ciudades Inclusivas. Buenas Prácticas, convocado por la Secretaría de Investigaciones de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU-UBA), el Centro de Estudios del Hábitat y la Vivienda, (CEHyV-FADU-UBA) y la Sociedad Central de Arquitectos (SCA).

Se busca articular las diferentes ideas presentadas para converger en el objetivo común de conocer las múltiples formas de gestión que estas experiencias implican, reconocidas como buenas prácticas. La idea es constituirse en espacio de debate, confrontación de ideas, e ilustración de experiencias.
Hablar de ciudades inclusivas implica hacerlo sobre derecho a la ciudad, sustentabilidad del territorio, espacio público, educación, salud, seguridad, acceso a la tierra y los servicios, entre otros.

El libro busca hilvanar conceptos con una mirada integradora en medio de un proceso de reflexión colectiva que transparenta formas de acción hacia la gestión del objetivo propuesto. Documenta estrategias provenientes de actores diversos tendientes a incluir en la agenda local la problemática de las distintas formas de marginalidad, pobreza, segregación, falta de oportunidades, asistencialismo , problemas de género, inseguridad entre otros. Frente a realidades diversas, se busca difundir miradas locales que respeten esas singularidades que se desenvuelven en contextos geográficos, políticos, económicos y culturales diversos.

Los artículos presentados son el reflejo del trabajo de autores que a su vez son actores: académicos, políticos, técnicos, representantes de la sociedad civil, profesionales, lo que permite retroalimentar los conceptos entre la teoría y la acción en busca de mejorar las condiciones de vida de los habitantes.

1 Fuente CEPAL y ONU-Hábitat 2008
2 Ibídem
3 Pradilla Cobos, Emilio. Teorías Y Políticas Urbanas. ¿Libre Mercado Mundial, o Construcción Regional? En Revista Brasilera ESTUDOS URBANOS y REGIONAI S V.12, N.2 / NOVEMBRO 2010. http://www.emiliopradillacobos.com/TextosJun2011/2010_Teorias_y_politicas_urbanas.pdf
4 Ibídem