Vivienda de interés social: ¿casas para la gente?

2011. “Vivienda de interés social: ¿casas para la gente?”. Gerscovich, A; Tellechea, J; Maidana, A. Colaborador Lagues, O. Capítulo de Libro “Habitar Buenos Aires. Las manzanas, los lotes y las casas”. Pags. 212/235. Compilador Borthagaray, Juan Manuel. Editorial: S.C.Arquitectos. 2010. ISBN 978-987-99741-8-6. Fecha de catalogación 17/11/2009.

 

Introducción

El déficit de hábitat, del cual la vivienda es componente fundamental, involucra a toda la población y afecta, en particular a una parte importante de ella. En consecuencia si bien su tratamiento debe ser política de estado, su acción es individual, colectiva, empresarial o internacional, considerándolo un tema eminentemente social. La vivienda es un proceso cuya concreción, en la mayoría de los habitantes, implica un largo período de vida.

A lo largo de nuestra historia de los últimos siglos, ha habido momentos en los que la discusión teórica-práctica del tema ha adquirido grandes volúmenes, pudiendo destacar algunos rasgos característicos:

  • Siglo XIX y parte del siglo XX, el avance desde un análisis simple, formal y tecnológico del objeto vivienda como respuesta a la mejora de las condiciones sanitarias hacia propuestas de organización urbana y social.
  • Segunda mitad del siglo XX hasta la actualidad, el objeto de estudio se complejiza, no se libera de las contradicciones ideológicas, es abordado desde diferentes disciplinas: arquitectura, ingeniería, sociología, antropología, ecología, geografía, medicina, economía y otras, desde una respuesta masiva hasta su tratamiento focalizado en el ámbito local, con inclusión de los actores principales.

Nuestra propuesta del presente artículo es acentuar la observación y crítica desde el accionar público histórico de los conjuntos del siglo XX. También contrastar políticas y acciones concretas producidas en este siglo XXI con el objetivo de extraer algunas variables con las cuales podamos acumular conocimiento del tema.

En definitiva, se trata de rescatar las “buenas prácticas” como ejemplos posibles de replicar, con sus connotaciones en el tiempo, para capitalizar las fuentes primordiales de producción de hábitat popular. Se analizan ejemplos a partir del grado de satisfacción de  la vivienda en su entorno, traducido en indicadores de valorización respecto de los promed